Hay veces en la vida, en la cual se viaja a velocidad de crucero.
El otro día me paré a reflexionar: ¿En qué momento estoy? ¿Estoy donde tengo que estar?
Llevo unos años que [lentamente] estoy recuperando una vida que aparqué. E incluso puedo considerar que la perdí.
Pero un día, algo cambió. Y me otorgaron la posibilidad de dudar; ¿Es lo que quiero? Y cuando por primera vez en lustros me autorespondí negativamente, tiré del freno de mano. Algo no iba bien.
Pero, como en todo cambio importante, siempre hay un coste. Ya fuera económico, físico, profesional… tuve que luchar muy duramente. Pero me mantuve con vida.
Han pasado más de 4 años desde ese interruptor mental. Y no hay día en el que no me sienta agradecido.
Y el otro día, pasó algo muy sorprendente. Algo que sin el esfuerzo y apoyo de la persona más importante que tengo en mi vida, no se hubiera materializado; logramos estar tan bien que pudimos consentirnos unos caprichos y regalos.
Empezamos con una selección de juegos. Todos eran chollazos. ¿Eran novedad o urgían? Nop. Pero los queríamos. Y el volver a verlos, pensar que hemos recuperado juegos que tuvimos que perder o que nunca pudimos tener, me dio una sensación de paz increíble.
Tengo muchísimas ganas de jugar a todos o volver a disfrutar de unos títulos que necesitabamos en nuestra colección.

Pero lo que me hizo pensar en que todo estaba yendo mejor, fue recibir estas preciosas zapatillas.

Ha sido mi primer calzado nuevo en un lustro (excluyendo de cosplay, por necesidad o heredadas). Y cuando las observo, me encantan, porque son mi primeros zapatos de una nueva vida.
Y me da una paz increíble ver donde estoy ahora mismo; mejorando cada día. Y siguiendo vivo gracias a Yoru y la motivación que me ha otorgado para sacar las energías suficientes para llegar donde estoy ahora. Ai shiteru, Princesa.
Deja un comentario